Nostálgicos anónimos

Desde hace algunos días he estado pensando en escribir un post acerca del porqué nos empeñamos tanto en sufrir. Le he dado vueltas y vueltas, preguntándome si tengo un buen punto o si es que solo se me ha alojado esta idea extraña en la cabeza. A medida que pienso  y pienso en este asunto, más me convenzo de que al ser humano le encanta sufrir (sobre todo a nosotras), de que no es solo una idea extraña sino que es un hecho, somos adictas al dolor.

Cualquiera me leerá y dirá que ¡hasta aquí llegué!, que terminé de volverme loca, pero les digo amigos TENGO UN BUEN PUNTO. Fíjense en uno de los libros más exitosos de la historia, la novela más romántica, la historia de amor ideal, Romeo y Julieta. ¡Vaya tragedia! Pero todos en algún momento han querido vivir una historia tan trágica como esa, porque lo trágico aumenta el romanticismo, por eso me pongo a pensar, trato de analizarlo con cuidado y me doy cuenta de que es una historia tan perfecta y romántica por tener un final tan TRÁGICO

¿Por qué? ¿Por qué esas ansias de tener el corazón roto? ¿Por qué las palabras salen mejor cuando la nostalgia es quien dirige nuestra mano al escribir? ¿Por qué nos empreñamos en sufrir cuando podemos decidir ser felices sin importar nada más?

Porque sí, la felicidad es una decisión. En este momento hay miles de razones para ser feliz como el simple hecho de estar vivo por ejemplo, o el hecho de que tengas buenos amigos que te apoyan y creen en tus ideas, que te acabas de graduar, o que tienes una mascota a la cual consentir, o que tienes la posibilidad de leer un buen libro mientras sientes el aroma embriagador del café recién hecho… cualquier cosa, milagros del día a día que dejamos pasar por alto porque preferimos atormentarnos con cosas que no podemos controlar.

Es momento que dejemos esa actitud lastimera de sentirnos mal y pasar semanas y hasta meses deprimidas, de llorar porque nos rompieron el corazón y ser feliz inconscientemente por estar en esa situación. Démosle un chance a la dicha y la alegría de guiar nuestra pluma mientras escribimos versos y olvidemos los amores ingratos que no supieron valorar nuestras decaídas, que no se preocuparon en descubrir nuestros misterios ni dedicarnos una canción empalagosa bajo una noche estrellada. Ya dejemos de ir caminando cabizbajas con la mirada pérdida y comencemos a reír, a vivir, a sentirnos felices con nosotras mismas. Porque la mayoría del tiempo somos nosotras las dramáticas, hay que aceptarlo.

Esto no es un post de autoayuda ni nada de eso, no pretendo hacer de psicóloga de bolsillo, solo es un pensamiento entre miles y miles que rondan por mi mente día tras día. La cosa es que llevo días prestando atención al asunto, y en las redes me encuentro con más frases tristes que felices, al parecer tener el corazón roto es más entretenido que ser feliz consigo misma. Por eso me dije, ya es momento de cambiar eso, hoy digo ¡Ya no más! Al menos no por ahora, esperemos a que me vuelvan a romper el corazón.

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Travesía

Decidir qué es lo qué quieres estudiar, de qué quieres trabajar, en qué te quieres convertir, es una decisión más que difícil, o al menos lo es para mí.

Tengo 22 años y aún no tengo un rumbo, aún no sé a ciencia cierta a donde voy. Solo voy por un sendero de un bosque poblado de arboles gigantes, solo veo hacía delante y no logro descifrar nada de lo que me rodea, simplemente un camino que se alarga y se alarga, no sé a donde me llevará, pero yo camino,  algunas veces corro, y aunque me he caído un par de veces sigo y sigo.

No sé, ni me imagino, a donde me lleva esta vía, pero me emociona descubrirlo paso a paso. a8cf562c0651430b32af544ec6e60a71

Imagen extraída de pinteres: lsleofskye.tumblr.com

Hay personas que saben a donde van, hay quienes dicen “seré  un ingeniero”, estudian ingeniería y se convierten exactamente en lo que esperaban ser. Pero yo quiero ser tantas cosas. Quiero ser una escritora, quiero ser una blogger exitosa, quiero ser traductora, quiero ser compositora de canciones, quiero tener un café, quiero ser economista, quiero ser política, quiero ser voluntaria, quiero ayudar al mundo, quiero ser una empresaria exitosa en el área de empresas ecológicas, quiero ser una emprendedora que deje algún invento útil a este mundo.

Quiero hacer tantas cosas, quiero tomar clases de canto, quiero aprender a tocar el piano y la guitarra acústica, quiero lanzarme en paracaídas, pasar una temporada en Francia, quiero que un cantante famoso cante una de mis canciones. Quiero la vida, abrazarla, hacer el amor con la aventura y la inspiración, dejarme seducir por una idea, llevarla a cabo y brillar, quiero dejar mi huella en este mundo. Que en 20 años recuerden mi nombre, que existí, lo que hice, ser inspiración para hombres y mujeres, ser un factor para que crean que vale la pena soñar, de que sí eres fiel a quien eres y vives la vida que quieres y no la que la sociedad dictamina podrás tener éxito y alcanzar todo lo que desees, que serás recordado por tu coraje, serás recordado por lo que fuiste.

Yo sí creo que pueda convertirme al menos en la mitad de las cosas que quiero solo que tengo que trabajar en cada una de ellas, una por una. Por eso camino por este camino. Sin miedo y sin prisas, viviendo el día a día, tratando de hacer una cosa a la vez y disfrutando del momento del ahora.

Ya hoy no tengo miedo, ya hoy estoy haciendo algo. Este espacio para mi no es solo un hobby sino una manera de descubrirme, de dejar memoria de mis pasos, de mis pensamientos y emociones, de escribir porque amo hacerlo. Este espacio me da aliento para seguir luchando por mis sueños, para dejar mi huella.

Si quieres acompañarme en esta travesía de descubrirme eres bienvenid@, quizá no publique a diario pero si varias veces por semana. No puedo prometer que escribiré de un tema  en particular todo el tiempo, eso no soy yo, yo soy multicolor, polifacética. aquí puedes encontrar escritos de todo tipo, de música, de libros, de inspiración, de aventuras vividas, poemas, pensamientos… Eso soy yo.

Esi loves u guys!