Pretty Woman

Director: Garry Marshall

Protagonistas:Julia Roberts y Richard Gere

Año: 1990

Hace tantos años viendo que pasaban esta película en distintos canales y nunca le había prestado atención, simplemente no me parecía seductor ver una película de los 90’s cuando podía ver algo más actual. 

Pero pasa. Pasa que crecemos y nos descubrimos, y de repente los intereses cambian, o mejor dicho “evolucionan”, de un momento a otro lo que nos parecía tan insulso ahora es lo que nos quita el sueño. Justo eso me ha pasado a mí con el cine. Sí, tengo mucho interés por películas que se estrenaron recientemente o por otras que ni siquiera se han estrenado aún, pero también siento unas ganas inmensas de ver todas esas piezas maravillosas que las décadas anteriores nos regalaron. Aquellas que no se enfocaban tanto en los efectos especiales sino en lo que buscaban transmitir al público, en una historia que contar, en esos diálogos bien pensados que nos hipnotizaban y nos trasladaban  a esa realidad inventada. 

Eso me pasó con Pretty Woman, tantas veces que cambié el canal porque  estaban pasando esta película, tantas veces la ignoré. Y resulta que ahora, a mis 22años, en la época en la que elegimos qué ver y cuándo verlo, por mi propia cuenta me dirigí a Netflix y entre cientos o miles de películas decidí ver “Pretty Woman”. Y me enamoré totalmente, que historia más encantadora.

Esas tomas, tan naturales, que celebran la belleza de una mujer que no ha tenido una vida fácil pero que no pierde su encanto. Una mujer que cambia su vida, no por un hombre sino por ella misma, una mujer que se puede considerar a si misma una prostituta pero que no permite que nadie la trate como tal. Una mujer que disfruta el día a día y que tiene un corazón lleno de ilusiones y ganas de superarse. Una mujer auténtica.

Me encantó como al momento de que su coprotagonista le ofrece la oportunidad de rentarle un apartamento, dejarle dinero para que viva cómodamente y venir a visitarla de vez en cuando ella se niega, y le dice que ella no desea eso, que no tiene interés en ser la querida de nadie, que ella sueña con el caballero con flores en una mano y su espada empuñada en la otra listo para protegerla, le dice “I want the fairy tale.” Me encantó que su primera opción una vez lejos de él es usar el dinero “ganado” para mudarse a una ciudad no tan escandalosa y comenzar a estudiar, trabajar honestamente, cambiar su vida para mejor. Evolucionar.

Y me encantó ese final rosa en la que su caballero la rescata y enfrenta su miedo a las alturas solo para besarla y decirle que la ama y la quiere junto a él. Critíquenme y llámenme cursi y rosa, pero no me importa. Me encantan los finales rosa, esos en los cuales hay un comenzar de nuevo, en los que hay perdón y nuevas oportunidades. Soy una romántica qué puedo hacer  más que disfrutarlo.

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Imagen extraída de: https://giadaciotola.tumblr.com/post/118773887398/edward-so-what-happened-after-he-climbed-up-the
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