Querido 2016…

Se fue el 2016, un año de cambios, de derrotas pero también de logros, de lágrimas pero también de muchas carcajadas, de nostalgia, melancolía, rabia pero también de muchas esperanzas.

Hoy me siento renovada, y es porque hace dos semanas me prometí escribir si no a diario al menos varias veces por semana, pero fallé a mi promesa, me fallé. No han sido días del todo fáciles y por momentos sentía que no sabía ni siquiera lo que quería hacer, no encontraba motivación, luego pensé en abandonar el blog pues no tiene sentido hacerse compromisos que no se pueden cumplir. Hoy me doy cuenta de que no hay cambio en el mundo sin esfuerzo, sin derrotas, sin lágrimas. Hoy me doy cuenta de que el secreto del éxito está en el esfuerzo, en el sudor, en las heridas, en el camino largo y tedioso que se debe recorrer para alcanzar lo que se quiere y que justamente eso es lo que hace que todo tenga tanto valor. El esfuerzo, la dedicación,  la satisfacción de haber sido perseverante, el orgullo de haberlo intentado hasta lograrlo.

Hoy lo intento de nuevo, con muchas ganas y con muchas buenas energías.

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El 2016 pudo haber sido un año bastante fuerte. Confieso que me cacheteó más de un par de veces y hoy es momento de dar gracias por esos golpes, porque gracias a ellos en este día soy más valiente, gracias a ellos no me da miedo intentarlo y aunque sé que para alcanzar mis metas tendré que pasar por situaciones caóticas, vencer obstáculos, encontrar motivación en los momentos más grises, escuchar críticas y comentarios hostiles de gente que no crea en mi… Sí, sé bien que tendré que pasar por todo eso y que el esfuerzo tiene que ser colosal pero al mismo tiempo sé que valdrá la pena. Gracias al 2016 sé lo que se siente alcanzar una meta por la cual se ha trabajado con esmero, sé lo que se siente deprimirse y llorar por días, sentirse pérdida y luego encontrarse en donde menos era de esperarse.

¡Gracias 2016 marcaste una época para mi!

Comienza hoy

     Para algunas personas el comenzar a trabajar en algo a veces se torna un poco difícil, dar el primer paso y enfocarse en continuar con la tarea en muchas ocasiones se hace imposible. Este es el tipo de problemas con los que suelen lidiar los procrastinadores, gente como yo.

     Justo hace unas horas estaba luchando para decidir cuál sería el primer tema para mi blog, y estuve a punto de dejarlo para después, una vez más.

     La cosa es que esta vez voy en serio, quiero comprometerme con esto y hacerlo bien. No quiero simplemente que esto sea un diario electrónico que nadie leerá sino más bien quiero que se convierta en una página que influencie a otras personas a ser mejores, a hacer cosas con sus vidas que valgan la pena, a dejar una huella positiva en este mundo y así de uno en uno crear el mundo ideal.

     Como les decía estuve a punto de dejarlo para después, fui a Youtube y me puse buscar videos para pasar el rato. Como estoy con el tema de ser productiva busqué TED TALKS ¿y adivinen con qué me topé?

“Justo con un TED Talk acerca de procrastinadores”

     Fue como un mensaje del universo que me decía “Ya basta de flojear y desperdiciar tus ratos libres en cosas sin sentido que no te llevan a ningún lado, ¡¡¡mueve esas nalgas y ponte a producir!!!!”

     Y pues, decidí escuchar el TED, quedarme con la enseñanza, y por supuesto escribir acerca de la gente que deja las cosas para después, todo el tiempo.

26340-time-1680x1050-photography-wallpaper     Este ha sido uno de mis mayores problemas, aplazar asuntos importantes y otros no tan importantes pero que igual cuentan, mi pensamiento: ¿por qué hacerlo ahora si puedo hacerlo más tarde? O mejor, mañana! Y pues sí, siempre logro salir de los apuros pero luego me queda esa constante sensación de inconformidad, ese feeling de –Lo pude haber hecho mejor. Cuando pasa una vez, no es la gran cosa, solo un pequeño tropiezo, la segunda vez es una sensación no muy placentera pero que de una u otra forma ya conocías así que no es such a big deal. Pero luego, cuando llega la tercera vez, la cuarta, y peor aún cuando pierdes la cuenta de cuántas veces has experimentado la misma sensación, ahí ya sí estamos hablando de un BIG DEAL.

     De un momento a otro esa sensación de inconformidad se hace tan frecuente que se convierte en un estilo de vida. Vivir de arrepentimientos. Después que llegas a ese punto lo único que logra consolarte es liberar tu mente y comenzar a fantasear con lo que hubiese pasado si hubieses comenzado esa tarea tan importante antes, o si en lugar de aplazarlo meses y meses hasta pasar a años hubieses comenzado a estudiar en el momento indicado.

    Por experiencia propia, puedo decirles que no es nada lindo sentir que has desperdiciados años de tu vida. No es lindo darte cuenta que no aportas nada al mundo y la situación se torna peor cuando observas como amigos, familiares o esa persona que no soportabas en el colegio avanzan más que tú.

     Pero adivina qué, la única persona que puede darle la vuelta a esa situación eres tú mismo. Así que pon esas manos a la obra, deja de procrastinar y sal a vivir. Comienza justo ahora. No lo dejes para dentro de un rato, porque ese rato se convertirá en horas, y esas horas en días, y los días en semanas, meses, años… Llegará un momento en el que recordarás este momento y el verte justo en el mismo punto no te hará sentir nada bien.

     Ve por un café bien cargado, o por mucha azúcar, o un redbull quizá, cualquier cosa que te recargue las energías y comienza a trabajar en ese proyecto al que le has dado tantas vueltas pero que no te has atrevido a comenzar. ¡Puede ser esa la oportunidad de tu vida! Y si no lo es al menos lo habrás intentado y el simple hecho de haber dedicado tu tiempo a algo que te apasiona será una sensación gratificante, de esas por las que vale la pena vivir.

Les dejo el link del TED Talk que me motivó a escribir mi primera entrada, espero les sea de mucha ayuda en su vida también.

 

Esi loves u guys!